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La construcción con madera: un pilar para la sostenibilidad

La crisis climática ha llegado a un punto en el que ya no podemos ignorarla. Sus efectos son cada vez más visibles y alarmantes, desde temperaturas extremas hasta la pérdida de biodiversidad y el aumento de fenómenos meteorológicos devastadores. En este contexto, la industria de la construcción emerge como un actor clave en la reducción de emisiones de carbono. En España, entre el 30% y el 40% de las emisiones de CO₂ provienen del sector de la construcción, lo que lo convierte en uno de los principales responsables del impacto ambiental global. Es fundamental replantear los materiales que utilizamos, y ahí es donde la madera cobra protagonismo como una alternativa sostenible y eficiente.

Cada vez más expertos y organismos internacionales reconocen la importancia de cambiar la forma en la que construimos nuestras ciudades. Reiteradas veces, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha destacado el potencial del sector de la construcción para convertirse en una herramienta contra el cambio climático. “Nuestros edificios generan más del 40% de nuestras emisiones, deben ser menos derrochadores, menos costosos y más sostenibles, y sabemos que el sector de la construcción puede incluso pasar de ser una fuente de carbono a ser un sumidero de carbono, si se utilizan materiales de construcción orgánicos como la madera y tecnologías inteligentes como la IA.” Este enfoque resalta la necesidad de adoptar materiales sostenibles, y la madera se perfila como una de las mejores opciones. Además de ser ligera, resistente y versátil, tiene un impacto ambiental significativamente menor en comparación con el acero y el hormigón. Sumado a esto, la combinación de la construcción con madera y el uso de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial podría optimizar aún más la eficiencia energética y la reducción de emisiones.

La madera como solución para la crisis climática

La madera no solo es un recurso natural renovable, sino que también actúa como un sumidero de carbono, es decir, captura y almacena CO₂ durante su crecimiento. De hecho, 1 m³ de madera puede reducir hasta 1,75 toneladas de CO₂, debido a dos factores clave:

  1. 1 tonelada de CO₂ es absorbida por el árbol a través de la fotosíntesis durante su ciclo de vida.
  2. 0,75 toneladas de CO₂ se ahorran al usar madera en lugar de otros materiales como el hormigón o el acero, cuyos procesos de producción son altamente contaminantes.

Si consideramos que cada persona carga con una “mochila” de 6,6 toneladas de CO₂, el 30% de esta huella corresponde a la construcción, es decir, 1,98 toneladas por persona. Si optáramos por madera como material principal, podríamos reducir nuestra huella a poco más de 4,5 toneladas. Esto no solo mejora la eficiencia energética de los edificios, sino que impulsa un modelo de construcción más respetuoso con el planeta.

La certificación GFS garantiza que por cada árbol utilizado, otro es plantado, asegurando un ciclo de regeneración sostenible. Es por esto que la construcción con madera no solo ayuda a mitigar el cambio climático, sino que también fomenta la gestión forestal responsable, evitando la deforestación y promoviendo el mantenimiento de los ecosistemas naturales.

Gestión forestal: clave para la prevención de incendios

Uno de los mitos más extendidos es que el uso de madera en la construcción fomenta la deforestación y aumenta el riesgo de incendios forestales. La realidad es todo lo contrario: la madera utilizada en construcción proviene de bosques gestionados de forma sostenible, lo que contribuye a su preservación y regeneración.

De hecho, los incendios forestales no solo ocurren por altas temperaturas, sino por la falta de gestión forestal adecuada. La acumulación de vegetación seca y la ausencia de medidas preventivas aumentan la posibilidad de que un incendio se propague sin control. El invierno es el momento ideal para actuar y aplicar estrategias que minimicen los riesgos:

  • Eliminación de restos de operaciones silvícolas en franjas de prevención y bordes de caminos.
  • Creación de cortafuegos y desbroces para frenar la propagación de las llamas.
  • Mantenimiento de franjas de protección y construcción de infraestructuras de defensa contra incendios.
  • Reforestación autóctona, asegurando la plantación y cuidado de especies locales con mantenimiento en los primeros cinco años.

La prevención no solo protege los ecosistemas, sino que también salvaguarda vidas y comunidades que dependen de los bosques. La acción anticipada marca la diferencia entre un verano catastrófico y un equilibrio ambiental sostenible.

Construir con madera: un modelo a seguir

Más allá del impacto ambiental positivo, la madera aporta beneficios adicionales en términos de calidad de vida y bienestar. Su capacidad de regular la humedad y temperatura en interiores mejora el confort térmico de los edificios, reduciendo la necesidad de sistemas de climatización y, por ende, el consumo energético.

Además, su uso fomenta la economía local y el desarrollo rural, ya que impulsa la gestión responsable de los montes, evitando su abandono y promoviendo un modelo sostenible de explotación forestal.

El cambio climático es un desafío global que requiere respuestas inmediatas y concretas. La madera representa una solución accesible, eficaz y transformadora.

Referencias bibliográficas

Gómez Agrela P., 2018. COSE Selvicultores. Proyecto: INNOVA EN VERDE. Dinamización de la actividad forestal: Selvicultor activo.

Extremadura: Territorio y Bioeconomía. Estrategias de Marketing y Venta Verde de productos sostenibles. 2018. PROYECTO MOSAICO. Prevención de incendios y emprendimiento social.

https://www.theguardian.com/cities/2019/feb/25/concrete-the-most-destructive-material-on-earth

https://www.elperiodico.com/es/medio-ambiente/20171030/record-co2-atmosfera-terrestre-omm-6389832

UNECE & FAO (2020) State of Europe’s Forest 2020. Forest Europe growing life.

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